¿Por qué aspiro a la rectoría de nuestra Universidad?

En mayo pasado cumplí 25 años como Profesor Asociado de esta prestigiosa Casa de Estudios, lo que me permite sustentar una clara visión de esta Institución y de sus proyecciones. El hecho de haber sido uno de los fundadores de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía, siendo elegido su primer decano – luego reelegido por 2 periodos consecutivos- y más tarde, haber transitado por diversas instancias académicas, me ha aportado un amplio conocimiento de la Universidad. Baste señalar que integré el Consejo Académico por más de una década.

A lo largo de estos 25 años he participado activamente en distintas iniciativas: Como director del Programa de Patrimonio Cultural he valorado el hecho de laborar en un entorno privilegiado; como integrante del directorio de la Asociación del Personal Docente y Administrativo, he conocido del vigor que alcanza el conjunto de trabajadores de la UdeC; y como académico ligado a actividades del medio externo he podido aquilatar el aporte que hace la Universidad en diferentes ámbitos del desarrollo, conociendo de cerca la visión que la comunidad tiene de nuestra labor.

Lo descrito me impulsa a asumir el desafío de aportar a una Universidad más integrada, que reconoce en las personas el motor de su propio progreso. Debemos velar para seguir contribuyendo al desarrollo regional, nacional e internacional y continuar siendo un referente para tantas familias que reconocen en la Universidad de Concepción una instancia de superación familiar.

En base a la experiencia acumulada, y porque tenemos una clara visión de futuro, junto a un equipo de académicos de diferentes facultades decidimos someter a consideración de la comunidad universitaria, la presente alternativa para conducir, por los siguientes 4 años, los destinos de nuestra querida Universidad de Concepción.

La Universidad para los próximos 100 años

Antes de hacer pública la presente postulación, recorrí la totalidad de las instalaciones de la Universidad, conversando con autoridades, docentes y personal administrativo. La conclusión se reduce a una única frase:

“La Universidad ha quedado chica en sus instalaciones para albergar el pensamiento crítico e innovador”.

Resulta evidente la dramática falta de espacio físico, aún en edificaciones relativamente nuevas. En nuestro recorrido comprobamos que en la misma superficie de hace 20 o 30 años se ha tratado de resolver el incremento de estudiantes, la mayor dotación de docentes y la generación de nuevos programas.

Habiendo alcanzado ya la acreditación máxima, estoy convencido que ha llegado el momento que nuestra Universidad inicie cambios estructurales en la organización física y en la funcionalidad de los tres campus. Es urgente asumir una postura respecto al consumo de superficie derivado de los estacionamientos vehiculares, a la fricción de aulas de pregrado con las áreas de oficinas y a edificios que no prestan la funcionalidad requerida, entre muchos otros aspectos.

Invito a preguntarnos: ¿Cómo será nuestra Universidad en 20, 50 ó 100 años más?

Como respuesta, indudablemente visualizamos una Universidad con los más altos reconocimientos de Excelencia, proyectada internacionalmente, con un desarrollo vertiginoso basado en la AUTONOMÍA que le caracteriza. Pero, también la vemos con instalaciones renovadas, modernas, confortables y con tecnologías de última generación.

Por supuesto, este desafío trasciende largamente la gestión de varias generaciones. Sin embargo, convengamos que debe existir un punto de partida. Ese momento es Ahora.

¡En el umbral de nuestros 100 años de existencia, construyamos juntos este sueño de Universidad!

Enfoque y sello para una nueva gestión

  • Una mirada “humanista”: Nuestra propuesta se centra en las personas, su desarrollo y calidad de vida. En nuestro trabajo, desde la Rectoría, nos ocuparemos de lo colectivo, pero velando, siempre, por el bienestar de cada uno. En consecuencia, este Programa de Gestión “70 MEDIDAS PARA INICIAR UN SUEÑO COMPARTIDO”, se enfoca en los académicos, funcionarios y estudiantes, con medidas concretas para cada uno de ellos.
  • Cercanía: Existe consenso que nuestra Universidad traspasó su sentido unitario avanzando, peligrosamente, hacia unidades incomunicadas. Somos un verdadero “archipiélago de facultades y centros”, en que se incuban desigualdades y no se incentiva –su cientemente- la colaboración entre las diferentes áreas temáticas o las múltiples disciplinas. El sentido de “Cercanía” es el primer paradigma que impulsaremos, constituyéndose, desde ya, como estilo y sello de la nueva Rectoría.
  • Transparencia: No se puede practicar una efectiva participación -como la que aspiramos paralaUdeC-sinosecuentaconunarealytotal Transparencia. Una comunidad universitaria plenamente informada del acontecer y de los motivos que sustentan las decisiones, tendrá las herramientas para plantearse con lucidez y altura de miras, en un marco de respeto y reciprocidad. Entendemos la “Transparencia Activa” como la entrega permanente de información de las decisiones académicas, administrativas y nancieras que se tomen. Implementaremos una política prístina, integral y respetuosa como fundamento para iniciar el nuevo centenario de la Universidad de Concepción.